Nos daremos por contentos si las personas a las que se confía la vida de los hombres, persuadidas de los progresos que su arte puede todavía esperar de la medicina comparada, dignasen ponernos al alcance de experimentar... en animales lo que la prudencia no les permite intentar en la naturaleza humana.
[BOURGELAT, Arte veterinaria o medicina de los animales, 1761]